Orgullo de familia

Éste puente de Santiago he ido a pasar unos días a la casa de mi difunta abuela en Cantabria y además de descansar y de disfrutar de unas temperaturas muy agradables, he vuelto a darme cuenta de la suerte que tengo y de las gracias que tengo que dar a Dios por la familia en que he nacido.

Así como quién no quiere la cosa, he estado durmiendo en un edificio histórico del siglo XV ya que resulta que uno de mis antepasados por vía paterna fue "contador de las Guardias viejas de Castilla" y construyo ese torreón como vivienda y defensa. En algún momento intentaré entrarme de en que consiste eso de contador de las Guardias viejas.

Así, que rascando, podría llegar a remontar una parte de mi familia hasta más allá del descubrimiento de América y del final de la Reconquista.

En una de las estanterías de esa casa volví a ver unos libros muy antiguos, pero ésta vez opté por abrirlos para ver que eran:

 

Y, sorpresa: 18 libros que han estado en mi familia desde la segunda mitad del siglo XVIII. Una edición en 6 tomos de la Summa Theologica de Santo Tomás, una Teología Moral de San Alfonso María de Ligorio, publicada antes de su canonización, dos tomos de Ovidio, uno de Calderón de la Barca, un catecismo de San Pio V, etc...

Poniéndome a pensar en esto, he recordado que cuando murió mi abuela materna y mi madre y mis tios estaban ordenando papeles en su casa, encontraron una carta del siglo XVII de un antepasado que era Virrey en Cuba.

Hace sólo 6 meses, un primo de mi madre me mandó un árbol genealógico que ha ido construyendo y que se remonta hasta el año 1676.

En mis antepasados más cercanos encuentro jueces represaliados por la república, sacerdotes perseguidos, soldados torturados en las checas comunistas y todos, vengan de la rama que vengan, tienen un denominador común: Católicos que han sabido mantener su fe y transmitirla a las siguientes generaciones. 

No soy capaz de contar el número de generaciones, pero si sé que ocupan más de 600 años de historia de España y ahora me toca a mí ocuparme de formar a la siguiente generación, para mantener la Fe Católica y transmitirla durante el siglo XXI y que sean más de 700 años de historia católica en mi familia.

Gracias Dios mío por todos esos antepasados que han hecho que la fe llegue hasta el siglo XXI en mi familia.

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